A finales de la década de los 90 el GPS era un aparato caro y lento. Pocos eran los que lo consideraban imprescindible para cualquier singladura. Sin embargo, hoy en día es imposible imaginar cualquier aventura en el mar sin echar mano al GPS. Su utilidad esta más que demostrada.
Lo que el usuario habitual no se plantea es si algún día se puede cerrar el grifo. El GPS obtiene su posición gracias a la señal que emiten la constelación de 24 satélites NAVSTAR, propiedad del gobierno de los EEUU. Muchas veces se ha hablado de la posibilidad de que en tiempo de guerra, su señal se degrade, introduciendo un factor de error o incluso se interrumpa por completo.
De lo que no se ha hablado es sobre como las tormentas solares pueden afectar e incluso anular su funcionamiento.
El pasado 6 de diciembre de 2006 ocurrio algo insólito. Se produjo una inesperada tormenta solar cuyo efectos fueron perceptibles en los receptores GPS. Unos simplemente redujeron su precisión mientras otros menos sensibles dejaron de recibir la señal de los satélites.
Anthea J. Coster, científico atmosférico que trabaja en el Haystack Observatory of the Massachusetts Institute of Technology ha dado la señal de alarma sobre la posibilidad de que nuestra dependencia del GPS nos lleve a una situación complicada debido a tales tormentas.
Estas se presentan en un ciclo de 11 años, en el que su intensidad va aumentando hasta alcanzarse el punto máximo, momento a partir del cual decrecen. El próximo pico está revisto para el 2011 y seria la primera vez que nos visita esta tormenta desde que el GPS es un objeto cotidiano.
Las soluciones a este problema no son fáciles ni baratas. Hay dos posibilidades:
Modificar los receptores para ser mas selectivos con la señal que reciben, es decir, ser capaces de filtrar o discriminar las frecuencias de la radiación solar, o bien sustituir la constelación de satélites para que emitan con mayor potencia y tener una mejor relación señal/ruido.
Los científicos que advierten de este hecho aseguran que es una llamada de atención para que se mejore la tecnología. Puede que este sea el talón de Aquiles que proporcione una ventaja competitiva al sistema europeo de posicionamiento por satélite Galileo.
La actividad solar sigue ciclos de 11 años. El último pico de ese ciclo fue en el 2000, cuando aun no eran tan populares los receptores GPS, pero el próximo se sitúa en el 2011 y será la primera vez que se produzca siendo el GPS un aparato ya impr...
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